Con
motivo de la publicación de un próximo libro que se titularía «Alcalá y
su Flamenco», como figura del cante y como buen aficionado hemos elegido
a Juan Alfaro López, «El Bocacha», para dialogar un rato con él, y para
que entre en ese futro libro.
Juan Alfaro, «El Bocacha», nació el 31 de
marzo de 1948 y vivió en la calle Cristo de nuestro pueblo.
-¿Qué recuerdos te vienen de esos años, Juan?
-De aquellos años, recuerdos buenos y malos. Porque toda la vida he
estado en un cortijo por ahí, guardando bichos y pasando calamidades.
Hasta que fui mayor y ya nos fuimos al campo de Jerez, allí empecé a
trabajar y a luchar en la vida.
-Entonces se puede decir que tu inicio en
el cante, tu acercamiento, fue allí, en Jerez, ¿no?
-Fue allí en Jerez, sí, porque conocí a
muchos flamencos en Jerez, flamencos como el Sordera, Agujeta el viejo,
y a toda esa gente, los he conocido e incluso he cantado con ellos.
-Y en Alcalá, tú también vives en la
calle Cristo. ¿Con qué edad te vas a vivir a la calle Cristo?
-A vivir allí me fui yo a los 7 años.
-En aquella calle, como tú sabes, vivía
también la Ratilla, otro buen aficionado del pueblo. Esa calle tiene
embrujo, tiene un cierto nombre flamenco, Frasquito el Rubio y el
hermano... ¿Cuándo sientes tú ya ese gusanillo que te hace cantar?
-Yo, desde que tenía 14 ó 15 años,
porque eso se siente desde chico, desde que tienes uso de razón. Pero
cantiñear y eso, desde los 14 ó 15 años.
-¿Te
acuerdas de la primera vez que te subiste a un escenario?
-La primera vez que me subí a un
escenario fue en Chiclana, tenía yo 17 años, en un concurso.
-¿Qué podrías decir del flamenco de los
70, cuando surgen artistas como Camarón, cuando empieza a entrar el tema
de la política...? Tú colaboras desinteresadamente con el Partido
Comunista, se te ve colaborando en actos, en algunos concursos, en el I
Encuentro Serrano... Dentro del Flamenco, ¿cómo ves tú tu cante?
-Dentro del flamenco veo que el cante es pureza. Porque en el cante hay
de «to». Hay quien cante bien, pero no es pureza. Yo intento buscar la
pureza con el cante.
-¿Con qué estilo, con qué cantaor, te
sientes más identificado?
-Con Manuel Pastor, Agujeta, Chocolate,
Terremoto de Jerez y varios más. Y en los cantes, la siguirilla, la toná,
la soleá, el martinete, la bulería, esos cantes sonpara mí básicos.
-¿Cómo ves actualmente el flamenco en
Alcalá?
-Pues lo veo bien, hay mucha afición.
-En la actualidad estás colaborando con
la Peña Cultural Flamenca Frasquito el Rubio. Se te ha visto en los
intercambios que ha habido en las diferentes peñas, cantaste hace un par
de años en la Feria de Alcalá, has colaborado también en las Veladas de
Otoño, se te ha visto cantando en Arriate, en los diferentes pueblos de
la Comarca. ¿Qué crees tú que es más importante, el ganar premios, Juan,
o el demostrar que uno siente el flamenco, lo premien o no?
-Para mí es más importante participar,
porque eso lo he dicho yo en más de un concurso antes de empezar a
cantar, he dicho «a mí el premio me da igual», pero si me lo traigo,
pues mira. Pero no voy yo con ese afán, voy a hacer el cante.
-De tus muchas participaciones en
distintos eventos, como aquel día en Arcos de la Frontera a mediados de
los 80, cuando has visitado las peñas como la de Villacarrillo, Morón,
Guadalcacín..., ¿destacarías de estas veces de las que te has subido a
un escenario alguna en especial?
-La única en especial porque me vi solo
allí, no había nadie de Alcalá, ningún paisano, ni familia, ni «na», fue
en Arcos.
-Fue donde te premiaron, ¿no?
-Sí, estuvimos haciendo la prueba. En la
prueba sí que estaba acompañado, pero cuando fui solo al cine, no había
nadie de Alcalá. El único que venía conmigo en el taxi, como no le
gustaba el cante se fue a una discoteca.
-¿Has llegado a pasar la gorra, Juan?
-La gorra, te voy a decir la verdad, en
La Torre sí la pasamos una vez, en la Feria de La Torre.
-El flamenco, ¿qué te ha dado?
¿Irritaciones o alegrías?
-En parte, porque uno quiere hacer las
cosas bien y hay veces que no salen como uno quiere.
-En tu manera de entender el cante, ¿por
qué te peleas con él?
-Es un amor que hay ahí, un amor, un
juego, y eso tiene que salir a flote bien, y en el momento en que haya
algún «destajo», ya no es como uno lo siente. Y más, tú sabes cuando vas
a los sitios y personas que no conocen a uno, cualquier persona te pega
un «silvío» o una voz, o está charlando con el otro, se te mete eso en
el oído y ya no estás pendiente al cante tampoco. Esa es una de las
bases principales que hay, no en el cantaor, sino en el público, en el
respeto.
-¿Te ha sacado de algún apuro el cante?
-No, no he llegado a eso.
-¿Tus amigos flamencos en Alcalá?
- Mis amigos flamencos en Alcalá, Antonio
Flores «Chicharrón»; Juan, que en paz descanse; Carrillo, el hermano,
Chichi, y varios más. Siempre hemos estado de juerga.
- ¿Alguna mujer destacarías en Alcalá,
aunque sea del pasado?
-En el cante, no conozco a ninguna.
-Yo recuerdo una época muy concreta tuya
en la que participabas, como la mayoría de la gente de Alcalá, al
principio de la democracia, en los diferentes actos de reivindicación...
¿qué recuerdas tú de esa época?
-El cantaor tiene que cantar también
política y tiene que hacer de «to», porque eso es una cosa que se siente
también. A mí que me diga la gente que no se puede cantar en un acto,
¿por qué no se va a poder cantar?
¿Por qué crees tú que no hay guitarras en Alcalá? O por lo menos, no se
conocen, así que estén a mano, porque parece ser que los que saben un
poquillo no están nunca. ¿Por qué crees tú que en el pueblo de Alcalá
con tanto aficionado a la guitarra no hay todavía quien diga «aquí estoy
yo».
-Eso digo yo también. Esa es la malestía
de no haber ningún guitarrista en el pueblo para cuando hace falta.
-¿Y la Peña? ¿Qué te parece la idea de
la Peña?
-La Peña ha estado muy bien, porque hoy
en día en los bares no se puede cantar en ningún sitio. Hay bares donde
a lo mejor estás cantando y hay a quien le gusta el cante, pero con que
haya 2 ó 3 nada más, ya no puedes cantar. Por eso está muy bien la idea
de la Peña, porque echas el rato con los amigos y estás a gusto. Hacía
tiempo que tenía que haber habido aquí algo de eso.
-¿Cómo ves tú el futuro del flamenco en
Alcalá?
-Lo veo bien, porque en el momento que
eso abra, ahí va a haber más gente. Aquí hay gente que sabe cantar,
incluso mujeres, porque tú sabes que las mujeres son más cortas, no han
entrado en los bares, y ahí sí, en la peña sí. Cuando vayan los
muchachos nuevos, verás tú cómo salen...
-Háblanos de los flamencos alcalareños.
-Antonio Trujillo, «El Chichi», es un
aficionado bueno, un cantaor bueno. La Ratilla, compañero, cabal. Un
cante muy bonito. Conció a muchos cantaores... El Canario era cortito en
el cante, pero lo que hacía lo hacía bien. José el Chato también era un
gran aficionado. A Frasquito el Rubio no lo conocí, he escuchado que ha
cantado muy bien, y era muy flamenco.
-Juan, ¿a qué te dedicas en la
actualidad?
-Al campo, a la agricultura, aceitunas,
Francia... y al esparto. Recojo esparto en la sierra y hago algunas
cosillas.